El pasado sábado, vivimos una actividad diferente y llena de energía en nuestra residencia. Recibimos la visita de un grupo de bailarinas que nos acercaron al vibrante mundo de los caporales, llenando cada rincón de ritmo, color y alegría.
Llevaron unos trajes espectaculares, llenos de brillo, detalles y movimiento, fueron recorriendo todas las plantas para que nadie se quedara sin disfrutar del espectáculo. A cada paso que daban, el sonido de la música y la fuerza de sus coreografías despertaban sonrisas, aplausos y miradas llenas de admiración.
Nuestros mayores disfrutaron muchísimo de esta experiencia tan especial, dejándose llevar por el ritmo, recordando, compartiendo y, en muchos casos, animándose a seguir el compás desde sus asientos.
Fue una mañana distinta, de esas que rompen la rutina y nos recuerdan lo importante que es acercar la cultura, la música y la danza a nuestro día a día. Porque cuando el arte entra por la puerta, la alegría se queda en cada planta.
